Generalmente a la hora de entrenar los abdominales se recurre con frecuencia a los mismos ejercicios y métodos: infinitas repeticiones y series de contracciones abdominales (con todas sus diversas variantes y posiciones), o en las máquinas diseñadas específicamente para entrenar este grupo muscular o incluso se emplean cargas cada vez más pesadas para aumentar la intensidad de entrenamiento con el fin de obtener resultados. Muchas personas piensan que el hecho de lucir abdominales es una cuestión solo de entrenamiento, dejando de preocuparse por la dieta.

A la hora de entrenar la región abdominal, debemos de enfocar las sesiones en el core en su conjunto, y no únicamente en los músculos abdominales, ya que a parte de dotar de equilibrio y estabilidad la columna (respondiendo a los micromovimientos espinales más rápido), contribuye a la rigidez en la columna, mejorando la resistencia de los músculos que la sustentan. Las planchas, como norma general (como norma y no como receta, ya que la prescripción de ejercicio debe variar según la persona) son ideales para este fin de entrenamiento. Eso sí, si el objetivo del entrenamiento es mejorar la estética o perder grasa corporal, el entrenamiento debe ir acompañado de alimentación adecuada.

Pero, ¿por qué debo enfocar mi entrenamiento de abdominales en el ”core” en su conjunto y no en hacer flexiones de tronco o incorporaciones repetidas, entre otras cosas? Bien, la columna vertebral es una articulación muy compleja, y para dar respuesta a esta pregunta, tenemos que entender bien primero los mecanismos de lesión. Muchas lesiones de la columna vertebral o derivados, están asociadas a patrones de movimiento determinados (esto abarca muchas cosas, como por ejemplo, cómo mover una carga pesada repetidas veces…etc), que puede que biomecánicamente no sean correctos. También existe un riesgo de lesión muy alto en personas que tienen muy poca resistencia en la musculatura erectora y flexora de la columna.

 

Ahora bien, también hay que conocer la anatomía de la columna vertebral para entender por qué una acción biomecánicamente mal ejecutada, puede ser la causante de una lesión. Entre las vértebras, se encuentran los discos intervertebrales, y dentro de ellos se encuentra una sustancia que contiene colágeno que se llama ”núcleo pulposo” este se desplaza hacia atrás presionando el disco intervertebral cuando la columna vertebral se flexiona. Una flexión repetida, puede provocar un abombamiento en el tejido fibroso del disco intervertebral (protusión) o una rotura o desplazamiento del disco intervertebral con la consecuente salida de líquido (hernia). También, la flexión repetida puede provocar lesiones en los ligamentos vertebrales.

En conclusión, y una vez dicho esto, atendiendo a que un músculo no se activa de forma aislada, y observando la mayoría de acciones que se dan en el día a día, la ciencia afirma que de cara a la salud, no merece la pena entrenar los abdominales centrándose en mejorar la fuerza de estos, y debido a los factores de lesión de la columna vertebral enfatiza en que lo prioritario en esta musculatura es la resistencia. Por ello, como norma general (dependiendo de la persona) las planchas y todas sus variantes deberían entenderse como ejercicios prioritarios a la hora de realizar el entrenamiento.