Muchos son los practicantes de tenis en España, aunque es cierto que este deporte no es el más practicado. De hecho, según un artículo publicado recientemente sobre licencias federadas por deporte en 2013, el tenis sale reflejado como el octavo deporte con mayor número de federados entre una lista de 65 deportes, un puesto nada despreciable.

Con este dato podemos situar este deporte en el grado de importancia que supone para la población española. Sin embargo, dejando de lado los fundamentos tácticos de este deporte y centrándonos en el ámbito técnico, parece que la juventud en las ciencias de la actividad física y el deporte no facilita la inclusión de ciertos conocimientos teóricos de importancia suficiente que los practicantes deberían integrar por una práctica segura, eficaz y eficiente.

En este artículo hablaremos específicamente del saque, ya que es un gesto técnico decisivo en los partidos de tenis y de carácter repetitivo a lo largo del partido. Aunque es cierto que no es el gesto más habitual a lo largo de un partido, resulta de suma importancia conocer sus fundamentos biomecánicos, puesto que se trata de un gesto técnico que se inicia desde una posición estática, lo cual posibilita un control alto sobre el mismo , y para realizar un entrenamiento ajustado a los requisitos exigidos por la propia naturaleza de la acción.

Según una publicación en el journal PubliCE Standard, el saque de tenis debe enfocarse atendiendo a  3 perspectivas fundamentales en lo que se refiere a las estructuras corporales que participan en la ejecución: Flexión-extensión de rodilla, rotación de cadera y tronco y rotación de hombro. Hablaremos de ellas y del entrenamiento adecuado para adaptarnos a las necesidades exigidas buscando rendimiento y la máxima salud posible.

Flexo- extensión de rodilla

Debemos prestar especial atención al miembro inferior sobre el cual dejamos recaer nuestro propio peso durante una contracción excéntrica para posteriormente ejecutar una contracción concéntrica potente que nos permita transmitir potencia a la cadena cinética (tobillo, rodilla, cadera, hombro) que culmine en una acción veloz de golpeo de pelota. En otras palabras, la pierna, por medio de una flexión de rodilla seguida de una extensión a alta velocidad, representa el inicio del golpeo de saque.

Debemos por tanto prestar atención a la fuerza del miembro. El desarrollo óptimo de esta fuerza desencadenará un efecto de coordinación inter e intramuscular que permitirá un control del gesto veloz y potente, proporcionando fuerza al saque desde el foco del tren inferior o pierna.

Entrenaremos por tanto, gastrocnemios,  sóleos, cuádriceps y glúteos. A pesar de que hayamos infinidad de procedimientos para  entrenar estos grupos musculares, dejamos la siguiente propuesta a modo de ejemplo.

Se trata de un empuje de sentadilla con balón medicinal. Buscamos el desarrollo de velocidad ante cargas pesadas, o potencia. Observamos que el gesto desempeña una alta transferencia hacia el gesto real, ya que trabajamos de manera conjunta el salto con todos los segmentos articulares propios del salto implicados de manera secuencial.

Rotación de cadera y tronco

La alineación de los hombros, en un plano transversal, rota más que la alineación de la cadera, lo cual provoca una torsión de tronco. Por ello, teniendo en cuenta que el core (músculos abdominales, espalda baja y cadera) se compone de una musculatura que fisiológicamente acarrea en mayor medida funcionalidad de protección frente a la de movimiento, esto es, que conseguir un buen core implica poseer una buena capacidad de frenada de movimientos que conlleven riesgo de lesión, es necesario que los abdominales actúen a modo de una armadura que provoque cierta inmovilidad frente a movimientos bruscos que comprometan la estabilidad fisiológica de esta parte media del cuerpo.

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Suele proporcionarse un desequilibrio anteroposterior (abdominales-erectores espinales izquierdo y derecho) y lateral (miembros). Por ello debe haber un entrenamiento de dicha musculatura. Ejemplos de ejercicios para conseguir fuerza y resistencia de core pueden ser el giro ruso o las planchas.

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Realmente encontramos infinidad de ejercicios, aunque desde el mundo de las ciencias del deporte, recomendamos los ejercicios isométricos (sin movimiento o manteniendo una posición) como las planchas, si nuestro objetivo es el de evitar lesiones. La razón es trabajar en los límites fisiológicos de posiciones neutras o naturales, los cuales, al ser sobrepasados, vulneran el riesgo a la lesión. Al trabajar la fuerza resistencia en estos puntos específicos, nuestra faja abdominal adquiere tonicidad para proteger nuestro raquis o posición de columna natural frente a movimientos no naturales provocados por acciones “rápidas”.

Sin embargo, con una buena técnica de ejecución supervisada por un especialista y sin forzar las posturas de ejecución, los ejercicios de carácter dinámico son interesantes para aumentar la sección transversal o grosor muscular. Ello confiere ganancia de fuerza, lo cual supone una garantía de control sobre la musculatura concreta. Además, a pesar de que los músculos del core tengan mayor función funcional de frenada frente a la función de movimiento, no significa que no debamos aprovechar las ventajas biomecánicas o relacionadas con el desplazamiento. No olvidemos que el  core traslada fuerzas hasta el hombro ejecutor del saque mediante la aceleración producto de la contracción muscular.

Rotación hombro

Los músculos de la parte frontal del cuerpo (pectorales, abdominales, cuadriceps y bíceps) actúan como aceleradores primarios de la parte superior del brazo y por lo tanto de la rotación de la raqueta para el impacto. Mientras que los músculos de la parte posterior del cuerpo (manguito rotador, trapecio, romboide y los extensores de la espalda) actúan para desacelerar este sistema de miembro superior-raqueta al final del movimiento.

Los test isocinéticos han revelado que tanto los rotadores externos como internos han de trabajarse en concéntrico (movimiento agonista) y excéntrico (frenadas) para evitar lesiones y desequilibrios que provoquen asimetrías.

Por último, también se debe realizar el acondicionamiento de los músculos responsables del control de la pronación del antebrazo y la flexión de la muñeca (trabajamos flexo-extensión, supinación y pronación. Podemos utilizar un contrapeso, es decir, barra con peso en un extremo para las rotaciones de prono-supinación.

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Definitivamente, el saque de tenis, como argumentan los estudios, se trata de un movimiento complejo de varios movimientos consecutivos en una secuencia de  movimientos  veloces y de alta coordinación. No prestar atención a esta coordinación y a los elementos cualitativos de los que depende, es renunciar a una ejecución eficaz y eficiente. De este modo, elegir un entrenamiento adecuado nos ayudará a obtener el máximo rendimiento. Además, no debemos olvidar la flexibilidad. Dejarla de lado suprimirá el elemento estabilizador postural, es decir, no frenaremos las asimetrías que nuestro cuerpo origina tras entrenamientos repetitivos. En la mayoría de los tenistas se producen acortamientos musculares que limitan la rotación interna de hombro.  Con certeza, hemos de atender a las asimetrías o disfunciones posturales  y no solo focalizarnos en el rendimiento si nuestro objetivo no persigue exclusivamente el rendimiento.

Referencias

  1. Todd S Ellenbecker, E Paul Roetert y Machar Reid. Biomecánica del saque de tenis: consecuencias  para el entrenamiento de fuerza. Journal PubliCE Standard 2009.
  2. Víctor Moreno Pérez, Janice Moreside, David Barbado, Francisco J. Vera García. Sports Research Centre. Miguel Hernández University of Elche. Comparison of shoulder rotation range of motion in profesional tennis players with and without history of shoulder pain.
  3. Juan Manuel García Campos, & García, J. M. (2015, May 21). /La Vanguardia [Artículo] Radiografía del deporte federado en España. Retrieved March 05, 2017