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La Flexibilidad es uno de los pilares fundamentales del rendimiento físico y deportivo. Sin embargo, la mayoría de las personas no le dan la relevancia que realmente deberían o simplemente la ignoran y desconocen sus efectos increíblemente positivos sobre la estética y la salud del ser humano, así como su importantísimo papel en la prevención de lesiones graves. Es por eso que desde Rincón del Músculo vamos a aconsejarte para ayudarte a implementar el entrenamiento de esta aptitud física de manera frecuente.

Flexibilidad proviene del latín “bilix” que significa “capacidad” y “flectere” cuyo significado es “curvar”. Es muy importante definirla para conocer el por qué la misma juega un papel tan importante en nuestro cuerpo, y por eso citaremos a dos autores para explicarlo:

  • “La flexibilidad es la capacidad de un individuo para realizar mayor o menor recorrido de las articulaciones. Es un producto de la elasticidad muscular y la movilidad articular” – Jorge de Hegeus (1983).
  • “La flexibilidad es la capacidad de ejecutar movimientos voluntarios con mayor amplitud en determinadas articulaciones. No debe considerarse como una capacidad puramente motriz-condicional, sino que también está impregnada en gran medida por condiciones motrices y coordinativas” – Manfred Grosser (1985).

El hecho de que la flexibilidad no sea una capacidad aislada y esté relacionada con aspectos como la elasticidad muscular, movilidad articular y condiciones motrices y coordinativas es la causa por la que juega un rol indispensable en nuestro cuerpo, ya que toda las relaciones que guarda son también factores claves para tener un óptimo rendimiento físico y deportivo, y a su vez un gran estado de salud y calidad de vida. Por estas razones, desde Rincón del Músculo te enseñaremos los diferentes métodos de entrenamiento de la flexibilidad y sus beneficios.

 

MÉTODOS PASIVOS

  1. Pasivo Estático: el movimiento y la elongación de los tejidos se debe realizar lentamente, sobre la base de una posición mantenida, y el individuo sólo debe relajarse y no realizar ninguna contracción muscular, porque el movimiento lo realizará un compañero responsable del estiramiento. Esto tiene como resultado mayor salvaguarda para los tejidos blandos, efectos antiálgicos y aceleración del flujo circulatorio, entre otras cosas.
  2. Pasivo-Rejalado: el movimiento, que se realiza sin participación activa del entrenado, se realiza dentro de los límites de elongación.
  3. Pasivo-Forzado: el compañero realiza el movimiento y nos ayuda a estirar dentro de los límites de nuestra flexibilización, lo que alarga de forma pasiva la parte elástica del músculo.
  4. Pasivo con Heteromanipulación y Resistencia Propia (FNP): Facilitación Neuromuscular Propioceptiva. Se pueden determinar diferentes esquemas de intervención que quedan agrupadas en técnicas de estiramiento y técnicas de refuerzo muscular. Un ejemplo es el “stretching” donde en principio establecemos una contracción isométrica intensa, luego relajamos los músculos y por último realizamos un estiramiento que puede ser de duración variada.
La elongación asistida (pasiva o activa) es de gran ayuda para aumentar nuestros niveles de flexibilidad.

La elongación asistida (pasiva o activa) es de gran ayuda para aumentar nuestros niveles de flexibilidad.

MÉTODOS ACTIVOS

  1. Activos Libres: alcanzamos la máxima posición posible lentamente, y la mantenemos en un tiempo determinado según nuestro objetivo (entre 10-30 segundos). Con este tipo de entrenamiento estimulamos los receptores kinestésicos, se pone en tensión el elemento miotendinoso, y preparamos al cuerpo para el refuerzo muscular y el esfuerzo. Se recomienda en niños, sujetos hiperlaxos e individuos con accidentes articulares y musculares.
  2. Activos Asistidos: se realiza la activación inicial activa de los grupos de la musculatura opuesta, y cuando alcanzamos el límite de esta capacidad, nuestro compañero completa la amplitud del movimiento al asistirnos. Debe haber coordinación entre las dos partes que realizan el estiramiento porque un movimiento brusco durante la fase asistida puede provocar una rotura muscular.

Ahora bien, ¿qué técnica o método es mejor a la hora de aumentar nuestra flexibilidad? Dependerá del estado del entrenado y los objetivos a corto, medio y largo plazo que el mismo tenga. Pero lo que sí sabemos con certeza, es que el incremento de la calidad de esta aptitud física debe ser entrenado de forma constante y progresiva con regularidad para obtener mejores resultados en el ámbito deportivo o de entrenamiento en general en que nos encontramos, así como para mejorar significativamente nuestra salud, calidad de vida y evitar molestias y/o lesiones importantes que puedan atentar contra nuestro cuerpo.

No olvides dejar un comentario si tienes alguna duda o consulta que quieras hacernos sobre este tema o algún otro en particular del que deseas que hablemos. ¡En Rincón del Músculo estamos para ayudarte!