El mito de los abdominales inferiores

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Cuando trabajamos un músculo, éste se activa en su totalidad y no por porciones, con lo cual, partiendo de esa premisa, esta teoría respecto a los »abdominales inferiores» es errónea y más bien no tiene ningún fundamento científico. Esta serie de comentarios también han sido escuchados respecto a otros grupos musculares, como por ejemplo el bíceps donde también existen este tipo de creencias.

Basándonos en la anatomía, para entender este concepto resulta fundamental conocer el origen, la inserción y la función del recto abdominal, para poder determinar qué grupos musculares estamos trabajando en determinados ejercicios y razonar la implicación del recto abdominal u otros dependiendo de la actividad.

El recto abdominal es flexor de tronco, es decir, desplaza las vértebras ligeramente hacia adelante. Para un mejor entendimiento: si estamos tumbados en el suelo y flexionamos el tronco, notaríamos como los omóplatos se despegan del suelo.

Cuando se hacen ejercicios tales como elevar las piernas, ¿estamos haciendo una flexión? Sí. Pero no del tronco, sino del muslo a nivel de la articulación de la cadera, es decir, estoy llevando el muslo al encuentro del ombligo. ¿Se activa el recto abdominal en este tipo de acción? Puede tener unos mínimos de activación, pero lo cierto es que el agonista principal de esta acción pasa a ser el músculo psoas iliaco y el recto anterior del cuádriceps, entre otros. (Sharpe y cols, 1996)

Entonces, ¿por qué se activa el abdomen en esta acción si la hacen otros? Bien, porque pasa a tener una acción fundamentalmente fijadora de la pelvis para poder flexionar la cadera y cuando la fijación se reduce, se produce un incremento en la presión discal e intervertebral con importantes repercusiones sobre las estructuras vertebrales (Axler y McGill 1997). Es por eso, por lo que este tipo de ejercicios pueden estar desaconsejados para ciertas poblaciones.

¿Quiere decir que se está entrenando mal si se hace ese tipo de ejercicios? No, por supuesto que no, pero dependerá de quién sea el deportista (objetivos, deporte, edad, momento, patologías…) y de qué quiera trabajar, pero debido a la relación estrés-riesgo de lesión, para trabajar los abdominales no es el ejercicio más recomendado, ni mucho menos para trabajar los »abdominales inferiores» que no existen como tal. Estos ejercicios, más bien, poseen otras utilidades.

Por cosas como esta, cada día es más importante la existencia de profesionales cualificados en los centros deportivos, para que las personas puedan hacer ejercicio y vida normal con sus patologías y tratar de minimizarlas, sin agravar todavía más las lesiones que puedan tener.

El ejercicio terapéutico sigue siendo un gran desconocido a día de hoy para muchos, por desgracia.

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Pablo Asencio