Hiperplasia e hipertrofia

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Aunque la hipertrofia es el principal medio de aumento de los músculos, la hiperplasia muscular (aumento del número de fibras musculares) también es un mecanismo posible. El concepto de hiperplasia tras el entrenamiento de resistencia no ha sido probado directamente en los seres humanos debido a dificultades metodológicas (por ejemplo no puede sacarse el músculo entero para el examen) pero se ha demostrado en respuesta a diversos protocolos de ejercicio en aves y mamíferos.

Aunque los datos que avalan el desarrollo de la hiperplasia en los seres humanos son limitados, hay indicios de que la hiperplasia se produce tras el entrenamiento de resistencia. Sin embargo, debido a los resultados contradictorios, este tema sigue siendo objeto de controversia.

La hiperplasia puede no ser la adaptación principal de la mayoría de las fibras musculares, pero podría significar una modificación en la respuesta al entrenamiento de resistencia que es posible cuando ciertas fibras musculares han alcanzado un “límite superior” teórico en el tamaño celular.

No obstante, lo cierto es que si la hiperplasia tiene lugar, es probable que sólo explique una proporción pequeña (por ejemplo un 5%) del aumento del tamaño muscular.

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Entonces… ¿cuál es la principal forma de crecimiento muscular?

Las bases del crecimiento muscular consisten en un programa de entrenamiento de resistencia bien diseñado y hábitos nutricionales sólidos. Sobre esta base puede producirse el proceso de crecimiento muscular. El primer paso en este proceso es la activación de las fibras musculares para producir fuerza.

Durante los esfuerzos repetidos para producir fuerza, sobre todo los que incluyen acciones musculares excéntricas, aparece el daño muscular microscópico. Este daño estimula respuestas hormonales e inmunitarias que, a su vez, envían señales a las células satélite para que se activen, proliferen y se diferencien hasta convertirse en parte de la fibra muscular dañada. Este paso es crucial porque las células satélite donan sus núcleos a la fibra muscular, lo que favorece el aumento de la síntesis de proteínas y el crecimiento continuo.

Además de activar las células satélite, las hormonas anabólicas (en especial la testosterona y los factores de crecimiento de tipo insulina) estimulan los núcleos del músculo para aumentar la síntesis de proteínas contráctiles (actina y miosina). Con este aumento la fibra muscular individual se torna más grande y más fuerte. Si se estimula una cantidad suficiente de fibras hasta la hipertrofia por medio de un régimen de ejercicio de resistencia adecuado también se notará un aumento de tamaño de todo el músculo.

 

Bibliografía

  • Brown, L.E., (2008). Entrenamiento de la fuerza. Editorial médica Panamericana.

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Ismael Maciá