Un músculo oculto: el psoas.

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Muchas veces hablamos de la importancia de los abdominales para tener una espalda sana, el core para mantener una buena postura, o el equilibrio en mantener un cuerpo musculado de un modo armónico; pero a menudo se nos olvida mencionar este componente tan importante de nuestra musculatura, el psoas.

Este músculo se encuentra oculto por debajo nuestras costillas, partiendo de la columna vertebral y enlaza con la parte anterior del muslo. Como se puede comprobar está involucrado en casi todos los movimientos que realizamos, ya sea con la parte superior del cuerpo o con la inferior. Afecta a nuestro equilibrio, movilidad articular e incluso al funcionamiento de los órganos del abdomen.

psoas

Según estudios recientes, está compuesto de tejido bio-inteligente ya que parece que es el mensajero principal del sistema nervioso central, por estar conectado directamente con el diafragma. Éste transmite al psoas la tensión muscular que nos produce el estrés. Este descubrimiento que suena a invención mística, tiene bastante sentido si comprendemos que al estar conectado al diafragma, a la columna y encontrarse inmerso en el abdomen, se ve afectado directamente por la respiración, por lo que si ésta se acelera el psoas se tensa preparando al cuerpo para correr y evitar cualquier peligro.

Como cualquier otro músculo, si mantenemos el psoas en constante tensión, al final acaba acortándose y doliendo, además de tirar de otros músculos produciendo posturas poco naturales, dolores de espalda, ciáticas, problemas de discos vertebrales, degeneración de cadera e incluso problemas digestivos.

Ya se habló de los múltiples beneficios que tiene el yoga para nuestros músculos, y entre otros, el aumento de la elasticidad del psoas es uno de ellos. Un psoas elástico y sano permite que podamos realizar ejercicio físico de un modo más fluido y eficiente. Mejora nuestra postura y con ello disminuye el riesgo de las temidas lesiones. Por todo esto no es de extrañar que en la cultura oriental se considere a este músculo como “el músculo del alma”. Es uno de los más importantes para los practicantes de Tai Chi Chuan y demás disciplinas en artes marciales.

Vamos a proponer un par de ejercicios para estirar el psoas después de realizar nuestra rutina de entrenamiento.

Para empezar (a) vamos a colocar una pierna delante semiflexionada y la contraria con el pie apoyado sobre una superficie elevada como un escalón o una silla.

A continuación (b) vamos a extender la rodilla posterior sin estirar la pierna de apoyo.

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En el siguiente ejercicio vamos a colocarnos mirando al frente con las piernas separadas y una pierna ligeramente adelantada y con la rodilla un poco flexionada. El pie de atrás tiene que estar un poco girado hacia dentro (a). Desde esta posición vamos a desplazar la pelvis hacia la pierna adelantada (b y c).

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Si incluimos estos estiramientos con el resto de nuestra rutina postentreno, notaremos que la tensión en la espalda disminuye y nuestro abdomen tendrá que soportar menos tensión. Conseguiremos que nuestro cuerpo este un poco más equilibrado.

 

 

About the author

Elia Pesquera

Me llamo Elia y soy licenciada en Periodismo. Actualmente estudio psicología por la UNED con la idea de aplicar mis conocimientos trabajar en el campo de la psicología deportiva.
Voy a aportar mi granito de arena para que la información en esta página sirva de ayuda a gente que quiera estar en forma y tener una vida sana.