A día de hoy sigue existiendo todavía el mito de los ”abdominales inferiores”. Aunque nuestro cuerpo cuenta con separación entre las diferentes secciones del recto abdominal, no existe un recto abdominal superior e inferior. Por ello, entrenar el recto abdominal se puede lograr con un único ejercicio, por ejemplo, una plancha frontal.

Todas las regiones del recto abdominal (tanto las situadas más craneales, como más caudales) tienen una activación similar en una flexión de tronco (según McGill), por lo que sería innecesario realizar ejercicios de flexión de cadera (elevaciones de piernas, por ejemplo, y otros ejercicios que derivan de la flexión de cadera). Estos son algunos de ellos:

 

Elevaciones de piernas

abdominales

Podemos hacerlo tanto tumbados en el suelo como en un banco con inclinación. Este ejercicio consiste en levantar las piernas y luego bajarlas intentando que estén lo más estiradas posibles.

 

Levantamiento de rodillas colgando

abdominales

Cuélgate de una barra que permita que estés totalmente recto y a la vez que coges aire sube las rodillas flexionadas hacia el pecho; luego vuelve a la posición inicial. En este tipo de ejercicios, el recto abdominal se activa, pero para estabilizar el movimiento de flexión de cadera, con lo cual los principales responsables de estas acciones son los músculos psoas-iliaco y recto anterior del cuádriceps, pero no el recto abdominal (aunque se active) y muchos menos los erróneamente conocidos como ”abdominales inferiores”.

Cabe destacar también que existe evidencia de que este tipo de ejercicios presentan un alto riesgo de lesión por las elevadas cargas de compresión en las vértebras.