En general el riesgo de lesión asociado con el entrenamiento de la fuerza es similar para los niños y los adultos. Sin embargo, una de las preocupaciones específicas del entrenamiento de la fuerza de los niños es la posibilidad de lesión de las epífisis (o placas de crecimiento) de los huesos largos (como el radio en los brazos y el fémur en las piernas). El crecimiento de los huesos largos de un niño comienza en un sector del cartílago que se conoce como placa de crecimiento y se encuentra en el extremo de cada hueso largo. Esta zona es el eslabón débil del esqueleto en desarrollo porque el cartílago de crecimiento no es tan fuerte como el hueso.

Aunque los niños y los adolescentes son susceptibles a las fracturas de la placa de crecimiento. Este tipo de lesión no se ha informado en ningún estudio de investigación del entrenamiento de la fuerza para jóvenes que incluyera programas diseñados de manera adecuada y dirigidos por profesionales calificados. Al parecer el riesgo de fractura de la placa de crecimiento es mínimo si se les enseña a los niños y a las niñas el modo adecuado de realizar el entrenamiento de la fuerza y el uso correcto de pesos en el entrenamiento.

La mayor preocupación para los niños y los adolescentes que realizan entrenamiento de la fuerza es el riesgo de lesiones repetitivas o por exceso de uso de las partes blandas de los músculos, los tendones y los ligamentos. Aunque la incidencia de este tipo de lesión es difícil de determinar porque no siempre se consulta a un médico, hay datos limitados que sugieren que el riesgo de desarrollar estas lesiones es digno de mención.

En estudios realizados con deportistas adolescentes más de la mitad de las lesiones por entrenamiento de la fuerza se produjeron en la región lumbar. Aunque estos deportistas jóvenes presumiblemente se entrenaron con cargas muy pesadas, en los niños y las niñas que participan en programas escolares o recreativos podrían producirse lesiones similares. Estos hallazgos resaltan la importancia de seguir las normas de seguridad (supervisión por adultos, equipamiento seguro) y utilizar los pesos y la técnica de ejercicio apropiados.

jóvenes

No existe ninguna razón de seguridad justificable para impedir que los niños y los adolescentes participen en actividades de fuerza; sin embargo, los programas de entrenamiento de la fuerza para jóvenes deben ser diseñados de manera cuidadosa y deben progresar de modo apropiado porque pueden producirse accidentes graves si no se siguen las pautas de seguridad.

Además, dado que algunos jóvenes insumen demasiado tiempo del entrenamiento en los denominados “músculos del espejo” (por ejemplo, tórax y bíceps) y no el tiempo suficiente (o nada de tiempo) de fortalecer sus músculos abdominales y lumbares, a menudo se necesita una guía adicional para ayudar a los jóvenes a desarrollar un programa de entrenamiento de la fuerza equilibrado. De hecho, dada la posibilidad de lesiones lumbares que se señaló antes, tiene sentido que todos los niños, así como los adultos, incluyan ejercicios para el fortalecimiento abdominal y lumbar en su programa de acondicionamiento general.

 

Bibliografía:

–          Brown, L.E., (2008). Entrenamiento de la fuerza. Editorial médica Panamericana.