¿Quieres ser más fuerte? ¡Entrena tu ego!

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Forzar el cuerpo para dar su máximo, tirar con todo lo posible para mover un peso, meter un grito si es posible, y al terminar la última repetición dejar caer el peso para que suene y todo el mundo en el gimnasio mire. Común en el típico tío grande y fuerte del gimnasio, el que abre paso solo con su andar con los brazos abiertos debido a la amplitud de sus anchos dorsales, con su mirada de bestia y su chulería hablando con los conocidos. Claro símbolo y ejemplo a seguir por algunos jóvenes que inician en el nuevo estilo de vida, copiando sus ejercicios e intentando parecerse a él ya sea por su forma de vestir, entrenar, hablar, moverse, etc.

No todo aquel que aparente ser fuerte en el gimnasio será como la descripción de esta bestia, pero seguramente el descrito no se le verá en la vida hacer un press de banca libre, lo hará en multipower y normalmente con ayuda de alguien para que le haga las 3 últimas repeticiones (que parece que está forzando el que mueve la barra, pero en realidad el que está realizando el ejercicio es el spotter o ayudante); no se le verá hacer una sentadilla libre, si las hace utiliza también la multipower, pero normalmente se concentrará en mover toneladas en la prensa. Ni por supuesto dominadas, él mueve la máquina entera del jalón. ¿Aparenta ser fuerte y los jóvenes quieren ser como él? Seguramente sí, pero, ¿es correcto ser como esta bestia?

Para llegar al punto de ser «gigante» y aparentemente fuerte, habrá habido un proceso muy grande detrás, y el hecho por el que nuestro descrito no hace los básicos libres lo más seguro sea por temas de lesiones o porque ya no se tiene interés en la fuerza, si no en mantener la estética, y por ello los jóvenes caen en un error al intentar imitar al fuerte del gimnasio. Aquí es donde empieza el entrenamiento de ego, en el cuál jóvenes y no tan jóvenes se concentran en mover los pesos en ejercicios complementarios y de aislamiento (ejercicios que solo implican un músculo o son monoarticulares, los que no son multiarticulares o básicos).

Para ello podemos poner un ejemplo muy claro: un joven de entre 18-24 años, con un cuerpo que no aparenta tener fuerza comienza su rutina de espalda (por supuesto sin calentar, porque es una pérdida de tiempo), se sienta en el banco de los jalones al pecho, y mete un peso de 60 kilos nada más empezar. ¿Podrá moverlo? Por supuesto, porque no va a entrenar la espalda, va a entrenar el ego. Así pues, agarra el jalón o el agarre neutro, comienza tirando con los dorsales, hace una S con el cuerpo, y acaba tirando con todo menos con lo que tiene que trabajar. Por cierto, metiendo gritos en su primera serie, y dando tal golpe a los pesos que los que están en la clase de al lado haciendo zumba piensan que han puesto una bomba. Pero no, es él, el fuerte que no hace básicos y mete pesos en los ejercicios de aislamiento. Se ha puesto como de ejemplo el jalón, pero también suele suceder con el que entrena triserie de bíceps con tirón de lumbar y congestión de ego, o el que cree que está haciendo una extensión de tríceps pero lo que en realidad hace es una flexión de rodillas para poder empujar la cuerda hacia abajo.

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Para ser fuerte no hace falta sobreactuar ni sacar el ego por encima de las posibilidades de cada uno, lo único que puede acarrear tales entrenamientos son lesiones duras, estancamientos y falsas satisfacciones. Si alguien pretende ser fuerte haciendo eso, que haga la prueba y se ponga debajo de la barra de press de banca, o de la de sentadillas, ponga el peso que pone en la prensa o en el press de pecho guiado, e intente levantarse del suelo cuando haya intentado levantar la barra del soporte. Si se quiere ganar fuerza, se entrena la fuerza, no el ego. Y la fuerza se entrena en los básicos. Se puede admitir el deseo de ser como la bestia que se menciona al principio, pero no está bien seguir su ejemplo de entrenamiento, como tampoco es correcto seguir el ejemplo de la rutina de un Mr Olympia o de un Strongman, ya que en una iniciación no se puede llegar a tal nivel tan solo imitando ejercicios de personas avanzadas.

Nótese la ironía desde el titular del artículo, así como en otras partes del cuerpo del texto. Entrenar el ego no beneficia a nadie, tan solo a los fisioterapeutas cuando tengan que tratar las hernias discales de los entrenadores de ego, por poner un ejemplo de lesión. En el momento en el que se sacrifica la técnica por mover un peso, ya se está perdiendo el tiempo, y no calentando, como la mayoría de estas personas piensan.

 

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Imanol López