Correr, beneficio físico y emocional

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Correr, y el deporte en general, no es un tema baladí, y así lo demuestran datos empíricos, dando no solo importancia a sus beneficios físicos, sino también a los psíquicos o mentales. Es recomendado por médicos y terapeutas no únicamente para la mejora física y mejora de peso, sino que le dan una importancia cada vez mayor en la mejora y estabilidad emocional, tan precaria en estos tiempos que corren, producto de tantos males que nos afectan.

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No nos quedan más opciones que garantizar y avalar todas esas tesis, ya que nos ha servido en primera persona como medicina y terapia para llevar adelante la estresante vida actual que nos toca vivir. El pensamiento inicial es el del mantenimiento y mejora física, posteriormente conseguir algunos retos que te vas imponiendo, y finalmente te das cuenta de la estupenda sensación psicológica que te deja una buena carrera.

Como ayuda insuperable para los que hacen del trabajo una doctrina, hemos podido constatar, como al  incitar e introducir este elemento en las venas de muchos compañeros, estresados y agobiados por el trabajo y los compromisos laborales que crea, que han podido mejorar su capacidad para superar sus neurosis y poder desarrollar su trabajo sin nervios. Precisamente para resolver este problema funcional personal es muy recomendable correr. De hecho hay un libro (y película) recomendable, cuyo título es El corredor nocturno del escritor uruguayo Hugo Burel, en cuya trama subyace el desahogo que produce el correr de un ejecutivo sometido a los rigores del mando en una empresa.

En una carrera puedes reflexionar y pensar, te pueden surgir ideas nuevas y soluciones a problemas que dabas por abandonados. Te olvidas de lo que te oprime la mente porque te libera de pensamientos negativos, y te permite abordar el futuro con más energía. En general, las preocupaciones disminuyen de categoría y aumenta la confianza en uno mismo.

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Todo esto de lo que se habla ya habitualmente y de forma coloquial tiene su base científica, ya que está demostrado a través numerosos estudios científicos, que al realizar una actividad física aérobica, tu organismo produce unas pequeñas proteínas llamadas endorfinas, consideradas como nuestros opioides endógenos, es decir producidos por nuestro organismo. Por ello son capaces de inhibir las fibras nerviosas que transmiten el dolor, además de actuar a nivel cerebral produciendo experiencias subjetivas o  sensaciones intensas, bien conocidas por los deportistas como son la disminución de la ansiedad y la sensación de bienestar. Esto a su vez, ocasiona una aparente adicción a correr producida por la sensación de euforia que aparece, y por ello los corredores sienten la necesidad de correr cada vez que pueden, convirtiéndose en algunos casos en una obsesión, de la que debemos huir.

Por todo ello es bueno repetir y  recomendar, sobre todo para los que tienen pensado el inicio de algún tipo de actividad física para evitar la oxidación física y mental, que correr y el ejercicio de resistencia en general, tienen un potente poder antidepresivo, suben la autoestima y ayudan a solventar y superar muchos problemas de estrés, ansiedad, depresión y fatiga mental entre otros. El único problema material insalvable-deportivamente hablando- por mucho que corramos es el económico, pero también puede ser útil, en el indeseable caso de que seas un deudor penitente y debas someterte a persecuciones habituales.

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José Ramón Vozmediano