Los objetivos más comunes entre los habitantes de los gimnasios tienen un claro carácter estético. Este carácter estético se traduce en tener un cuerpo con aspecto saludable caracterizado por una masa muscular destacable siempre acompañada de un bajo nivel de grasa corporal. La mayoría de los simpatizantes de los gimnasios le prestan mayor importancia a sus brazos, ya que es una de las partes del cuerpo más visibles y destacadas incluso cuando vamos vestidos. Por lo cual el punto de mayor concentración de los estrenos de la mayoría de gente se enfoca hacia los anteriormente nombrados brazos. Es una estrategia de entrenamiento totalmente respetable, ya que es el propio usuario es el que se pone metas para alanzar, por lo cual es una parte totalmente subjetiva.

La técnica más utilizada para mejorar nuestros brazos  implica el hacer ejercicios de aislamiento para estos; es un buen método, pero sin duda los hay mejores. Tendemos a pensar que para estimular una parte muscular necesitamos enfocar nuestro entrenamiento directamente hacia ella y no es así. Por lo cual caemos en la trampa de la metodología del entrenamiento Weider (la más popularizada) que es un entrenamiento de aislamiento muscular.

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Como anteriormente hemos nombrado, hay métodos de entrenamiento de brazos más efectivos que el aislamiento de estos a la hora del entreno. Nada más cabe citar a algunos de los haterofilos más destacados como Klonov o Zielinski. Estos poseen unos brazos enormes y estéticos conseguidos con los entrenamientos propios de su deporte. Aquí estaríamos hablando de los entrenamientos multiarticulares basados en los movimientos de la sentadilla o el press militar. Con ello queremos decir que no hace falta enfocar nuestro entrenamiento hacia los brazos para conseguir mejorarlos.

Así pues las claves a la hora de entrenar para conseguir unos brazos grandes, fuertes y estéticos son los ejercicios multiarticulares o compuestos. Toda la clase de remos obviamente son enfocados para el trabajo de espalda no obstante existen músculos secundarios a la hora de efectuar estos movimientos complejos que en este caso serían los  bíceps. Contrariamente en los ejercicios propios de empuje (enfocados hacia el pectoral y el deltoides) como los presses en los cuales los músculos secundarios a la hora de efectuar el trabajo son los tríceps.

Hay un sinfín de aspectos positivos de los entrenamientos multiarticulares o compuesto como la posibilidad de mover grandes cargas y por lo tanto poder mejorar las marcas del entreno prácticamente de una sesión para la otra, lo cual además de ser un aspecto positivo para nuestra moral es un gran progreso para nuestra musculatura. También cabe citar como un aspecto clave los aumentos de niveles hormonales que conseguimos mediante ejercicios compuestos, ya que las hormonas como la testosterona o la hormona de crecimiento son las que nos permiten crear nuevas fibras musculares.

Por lo tanto y en definitiva debemos enfocarnos principalmente en los ejercicios compuestos de tirón y empuje para mejorar nuestros brazos. Además de ello podríamos añadir algún ejercicio complementario de aislamiento de brazos al final de nuestra sesión de entrenamiento, pero siempre de una forma complementaria al trabajo principal realizado con los ejercicios básicos.

FUENTES

  • MARCHANTE, David, Entrenamiento eficiente explota sus límites, Madrid, Editorial Luhu Alcoi, 2015.
  • BOSCO, Carmelo, La fuerza muscular, Madrid, INDE, 2000.